En 1990, el equipo de Essendon era el claro favorito para ganar el campeonato de fútbol australiano. Sin embargo, una peculiar regla en el sistema de finales y un día caótico en el MCG (Melbourne Cricket Ground) cambiaron el destino. Un empate dramático y una posterior pelea en el campo fueron elementos clave de un encuentro inolvidable. Este resultado inesperado puso fin a 32 años de sequía para Collingwood, rompiendo una racha de derrotas que se consideraba casi una maldición. La victoria de Collingwood en 1990 es recordada como uno de los triunfos más sorprendentes y memorables en la historia del fútbol australiano. El partido demostró que, a veces, la suerte y las circunstancias pueden ser tan importantes como el talento.