El puente Bheri permanece en ruinas cuatro años después de su colapso, abandonado por las autoridades. Los residentes locales expresan frustración por la falta de acción a pesar de repetidas solicitudes a los gobiernos local, provincial y federal. La infraestructura destruida dificulta significativamente el acceso a servicios esenciales como atención médica y educación. La comunidad se ve obligada a enfrentar desafíos diarios para obtener necesidades básicas debido a la incomunicación. Esta situación genera un aislamiento considerable para los habitantes de la zona afectada. La falta de reparación del puente evidencia una preocupante falta de inversión y atención a las comunidades rurales. La población exige una solución urgente para restablecer la conectividad y mejorar su calidad de vida.