La gobernanza colaborativa, según expertos, trasciende la mera consulta o planificación puntual. Se define como un ciclo continuo de creación colectiva de entendimiento, implementación de acciones, rendición de cuentas y aprendizaje mutuo. Esta práctica implica una participación activa y sostenida de todos los actores involucrados en la gestión municipal. Su éxito depende de la capacidad de los municipios para fomentar la confianza y la transparencia entre las diferentes partes interesadas. La gobernanza colaborativa se presenta como una alternativa para abordar los desafíos complejos que enfrentan las localidades. Existe debate sobre si esta idea se limita a ser una promesa de campaña o si, efectivamente, puede transformar la manera en que se gobiernan los municipios.