Investigadores españoles han desarrollado una aplicación innovadora del plasma frío para la agricultura, con potencial para transformar los métodos de cultivo. Esta tecnología, considerada disruptiva, actúa como bioestimulante, mejorando el crecimiento de las plantas, y como fertilizante, optimizando la absorción de nutrientes. Además, el plasma frío posee propiedades desinfectantes, protegiendo las semillas de enfermedades y reduciendo la necesidad de pesticidas. La aplicación se realiza directamente sobre las semillas y los cultivos, ofreciendo una alternativa sostenible y eficiente a los tratamientos convencionales. El prometedor desarrollo ha captado la atención de inversores, generando ya importantes inyecciones de capital. Se espera que esta tecnología contribuya a aumentar la productividad agrícola y reducir el impacto ambiental de la actividad.