El piloto argentino, Colapinto, tuvo una destacada actuación en el Gran Premio de Monza, llegando a ocupar la tercera posición en un momento clave de la carrera. Sin embargo, su progreso se vio truncado debido a un incidente que involucró a Leclerc. El choque de Leclerc obligó a una neutralización de la prueba, con los pilotos forzados a reducir la velocidad drásticamente. Colapinto perdió el control de su monoplaza de Alpine durante esta frenada, lo que le costó varias posiciones en la tabla general. A consecuencia de este percance, el piloto argentino cayó hasta el puesto 16. La carrera en Monza demostró el potencial de Colapinto, aunque también la dificultad de mantener el rendimiento en condiciones adversas.