La presión ejercida por Donald Trump sobre los narcotraficantes sudamericanos en el Caribe ha provocado una búsqueda de nuevas rutas de distribución en Europa. Específicamente, las organizaciones criminales están utilizando África Occidental como punto de tránsito para el envío de cocaína a España. Este nuevo método de contrabando responde a la necesidad de evadir los controles reforzados en las rutas tradicionales. Las autoridades españolas ahora enfrentan el desafío de interceptar estos envíos procedentes de una nueva dirección. La situación pone de manifiesto la adaptabilidad de los cárteles y su capacidad para encontrar alternativas ante la presión internacional. Este cambio de estrategia representa una amenaza creciente para la seguridad en la región.