Las autoridades de protección al consumidor en Rumanía cerraron temporalmente el restaurante Golful Pescarilor, cerca de Constanța, tras una denuncia por posible intoxicación alimentaria. La inspección reveló la presencia de productos sin etiquetar y equipos oxidados en la cocina. Se identificó además una cocina improvisada que no cumplía con los estándares de higiene. Como resultado, se retiraron del mercado casi 94 kilogramos de alimentos. El establecimiento ha sido multado con 10.000 lei rumanos por las irregularidades encontradas. Las autoridades continúan investigando las condiciones sanitarias del local para garantizar la seguridad de los consumidores. El cierre busca prevenir un brote de intoxicación alimentaria y asegurar el cumplimiento de las normativas vigentes.