El aumento de las temperaturas globales no es la causa directa del inicio de los incendios, pero investigaciones recientes revelan cómo está incrementando la inflamabilidad del sur de Europa. Esta situación está llevando a la región a un punto en el que la capacidad de control de estos incendios se ve superada progresivamente. El estudio destaca que el cambio climático actúa como un combustible invisible, exacerbando el riesgo de mega incendios. Las condiciones más secas y calurosas crean un ambiente propicio para la rápida propagación del fuego. Esto plantea serias preocupaciones sobre la seguridad de las comunidades y la preservación de los ecosistemas. Los expertos advierten que la situación podría empeorar si no se toman medidas urgentes para mitigar el cambio climático.