Durante el partido inaugural del Mundial de fútbol en Ciudad de México, se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y la policía en las inmediaciones del Estadio Azteca. Los disturbios incluyeron el lanzamiento de piedras contra los agentes del orden y el vandalismo, con vehículos volcados e incendiados. Las autoridades no han confirmado el motivo de las protestas ni el número de detenidos o heridos. El incidente generó preocupación por la seguridad durante el evento deportivo. Las fuerzas de seguridad intentaron controlar la situación para evitar que los altercados afectaran el desarrollo del partido. Se investigan las causas y la identidad de los responsables de los actos violentos. La situación se normalizó tras la intervención policial, pero la tensión persiste en la zona.