El gobierno basa su negación del uso de un arma sónica el 15 de marzo en un informe de la FSB rusa. La controversia surge tras denuncias de posibles efectos sobre personal estadounidense en Washington. El FBI no ha confirmado si fue solicitado para investigar el incidente. Una investigación independiente busca determinar si se empleó algún tipo de dispositivo de sonido. La versión oficial se centra en descartar la implicación de un arma sónica, apoyándose en datos proporcionados por Rusia. La falta de comentarios del FBI alimenta la especulación sobre la naturaleza del suceso. La investigación independiente pretende ofrecer una evaluación objetiva de los hechos.
