El cambio climático está intensificando fenómenos meteorológicos extremos como lluvias torrenciales, sequías e inundaciones en áreas urbanas. Un nuevo enfoque, conocido como el principio de "ciudad esponja", emerge como una posible solución para mitigar estos efectos. Este concepto, explorado por “NZZ Format”, busca transformar las ciudades para que absorban y retengan el agua de lluvia, reduciendo así el riesgo de inundaciones y aprovechando el agua en épocas de sequía. La estrategia implica la creación de espacios verdes, la permeabilización de superficies y la implementación de sistemas de drenaje sostenibles. Sorprendentemente, los beneficios de este modelo no se limitan a las ciudades, sino que también pueden aplicarse con éxito en zonas rurales. La "ciudad esponja" representa una adaptación proactiva y multifacética frente a los desafíos climáticos actuales.