Christa Pike, una mujer de 50 años sentenciada a muerte, fue trasladada a un hospital después de que aparentemente sobreviviera a su ejecución. A la reclusa le administraron dos inyecciones letales como parte de su condena, pero inexplicablemente continuó con vida. Personal médico realizó una intervención para salvar su vida en el hospital. Las circunstancias exactas de lo ocurrido y el estado actual de Pike son aún inciertos. Este insólito caso plantea serias interrogantes sobre el procedimiento de la pena de muerte y su ejecución. Las autoridades competentes investigan los detalles del incidente en la prisión.