Una fábrica de chocolate escondida dentro de una institución dependiente del Ministerio de Transporte rumano ha provocado un conflicto entre el exministro Radu Miruță y el actual, Sorin Grindeanu. Miruță reveló la existencia de este taller de chocolate, que operaba incluso durante el mandato de Grindeanu. El líder del PSD criticó la situación, argumentando que la atención del ministro debería estar centrada en la construcción de autopistas, no en proyectos de este tipo. Además, acusó a Miruță de favorecer a Cătălin Drulă para que ocupara su lugar al frente del ministerio. La controversia ha generado debate sobre las prioridades del Ministerio de Transporte y el uso de los recursos públicos. El incidente ha intensificado las tensiones políticas entre los miembros del gobierno.