El artista y activista Tudor Chirilă ha criticado duramente la decisión del alcalde de Bucarest, Nicușor Dan, de proponer a Adrian Veștea para el cargo de primer ministro. Chirilă argumenta que esta nominación favorecerá a aquellos que perciben a Rumanía como un país susceptible de ser explotado económicamente. Considera que el apoyo a esta designación provendrá de sectores opuestos a quienes votaron a Nicușor Dan. El artista implícitamente acusa a Dan de traicionar a sus votantes al favorecer intereses que considera perjudiciales para el país. La declaración de Chirilă sugiere una profunda decepción con la dirección política que podría tomar Rumanía. La controversia se centra en la percepción de que Veștea representa una política que beneficia a grupos con intereses particulares en detrimento del bienestar general. La reacción de Chirilă ha generado debate en el ámbito político y social rumano.
