La guardia costera japonesa informó que un buque de investigación chino abandonó la zona económica exclusiva de Tokio tras repetidas solicitudes para detener sus operaciones de investigación no autorizadas. El buque chino, Kexue, fue detectado inicialmente el 27 de septiembre en aguas aproximadamente a 70 kilómetros al norte de la isla de Ishigaki, en la prefectura más meridional de Japón. Tokio emitió advertencias al buque chino, solicitando el cese de las actividades investigativas que consideraba ilegales dentro de sus aguas económicas. China no ha emitido comentarios oficiales sobre el incidente hasta el momento. Este incidente se produce en un contexto de tensiones continuas entre Japón y China en el Mar de China Oriental. La situación resalta la importancia de la vigilancia marítima y el diálogo diplomático para evitar escaladas.