La posible instalación de una planta china cerca de la base naval de Ferrol ha provocado una fuerte alerta en Defensa y en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). La principal preocupación reside en el riesgo de espionaje al arsenal militar y al astillero de Navantia. Ambos complejos trabajan con sistemas de combate avanzados de Estados Unidos, lo que aumenta la sensibilidad de la situación. Las autoridades temen que la planta china pueda ser utilizada para recolectar información sobre tecnología militar sensible. Se investigan los detalles de la inversión y el alcance de las actividades que se llevarían a cabo en la instalación. La proximidad geográfica a infraestructuras estratégicas representa una amenaza para la seguridad nacional, según fuentes oficiales. Este incidente ha reavivado el debate sobre el control de inversiones extranjeras en sectores críticos.