La fiscalía acusa a 22 individuos de una red criminal china de blanquear 88 millones de euros. El esquema involucró depósitos frecuentes de pequeñas cantidades, inferiores a 10.000 euros, para evadir controles. Las autoridades identificaron empresas fantasma con domicilios falsos como parte integral de la operación. La documentación utilizada para legitimar las transacciones fue fabricada en China. Los cargos imputados ascienden a 288 delitos, incluyendo blanqueo de capitales y falsificación de documentos. La investigación revela un sofisticado sistema para ocultar el origen ilícito de los fondos. Las autoridades continúan investigando el alcance total de la red y sus conexiones.
