Un ciudadano chino ha sido víctima de una estafa inmobiliaria al descubrir que el apartamento que compró nunca fue construido. El hombre adquirió la vivienda en el piso 34 de un edificio de 32 plantas, pagando un precio aparentemente ventajoso. Años después de la compra, se reveló que el proyecto de construcción nunca se completó y, por lo tanto, el apartamento no existe. El comprador no ha recibido ninguna compensación por su inversión perdida. El caso pone de manifiesto los riesgos asociados a la inversión inmobiliaria en China y la falta de protección para los compradores. Las autoridades investigan las circunstancias de la venta y la responsabilidad de los promotores. Este incidente subraya la importancia de la debida diligencia en las transacciones inmobiliarias.
