Hackers chinos han atacado sistemas informáticos pertenecientes a agencias gubernamentales estadounidenses cruciales. Entre los objetivos se encuentran los sistemas del Departamento de Justicia de los Estados Unidos y la NASA. Este ataque de ciberseguridad representa una seria amenaza para la seguridad nacional y la integridad de los datos sensibles. Las autoridades estadounidenses están investigando la extensión total del ataque y evaluando los daños causados. Se desconoce el alcance de la información comprometida, pero se presume que es significativa. Este incidente subraya la creciente vulnerabilidad de las infraestructuras críticas ante los ciberataques patrocinados por estados. Se espera que este ataque tenga repercusiones en las relaciones diplomáticas entre China y Estados Unidos.