Un innovador ascensor de cristal de 288 metros de altura ha sido instalado en China para facilitar el acceso a la escuela de niños que viven en zonas remotas. La estructura permite a los estudiantes superar un acantilado rocoso en cuestión de segundos, eliminando un largo y arduo camino. Antes, los niños debían recorrer una distancia considerable, lo que implicaba un viaje de dos horas y media. Esta nueva infraestructura no solo ahorra tiempo, sino que también mejora la seguridad de los estudiantes. El proyecto representa una solución creativa para garantizar el acceso a la educación en áreas geográficamente desafiantes. Se espera que el ascensor beneficie a un gran número de niños que anteriormente enfrentaban dificultades para asistir a la escuela.

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