China está experimentando un auge en el turismo de un nuevo tipo de visitante: inversores y emprendedores adinerados. Atraídos por los avances tecnológicos del país, como la robótica, la inteligencia artificial y la producción de vehículos eléctricos, estos visitantes pagan sumas considerables por acceder a las fábricas chinas. Buscan comprender de primera mano el rápido desarrollo y la innovación que está ocurriendo en China, desafiando la supremacía tecnológica tradicional de Silicon Valley. Este interés creciente refleja la creciente importancia de China como líder mundial en tecnología. Los visitantes describen una actitud de "humildad sincera" al observar el progreso chino. El acceso a estas instalaciones, normalmente restringido, ofrece una oportunidad única para evaluar el potencial de inversión y colaboración.