Una delegación del Congreso de EE.UU. fue recibida con frialdad por las principales empresas tecnológicas chinas durante una reciente visita, negándoles acceso a información sobre el ecosistema de inteligencia artificial del país. Analistas atribuyen esta decisión a una creciente cautela de Beijing con respecto a la diplomacia en el campo de la IA. La actitud china contrasta con el diálogo continuo entre ambas potencias en materia de seguridad de la IA. Este rechazo sugiere una disminución en la transparencia y la voluntad de compartir información, dificultando la comprensión mutua. Se percibe un cambio hacia un enfoque más selectivo por parte de China en sus interacciones tecnológicas con Estados Unidos. El incidente pone de manifiesto las tensiones existentes y la competencia en el sector de la inteligencia artificial entre ambos países. La falta de acceso plantea interrogantes sobre el futuro de la cooperación tecnológica bilateral.