A pesar de la reducción del suministro mundial de petróleo en un 20% debido a la guerra y el cierre del Estrecho de Ormuz, los precios no han aumentado tanto como se preveía inicialmente. Un factor clave es la disminución significativa de las importaciones de petróleo por parte de China, el mayor importador mundial durante años. Esta reducción permite que otros países accedan más fácilmente al petróleo, limitando el alza de precios. Las importaciones chinas han caído de 11 millones de barriles diarios antes de la guerra a alrededor de 7 millones en el presente mes, tras un aumento previo de importaciones para crear reservas estratégicas. China ha construido enormes reservas de petróleo desde la década de 2000, impulsada por la preocupación de depender demasiado de las importaciones y los riesgos geopolíticos. Estas reservas estratégicas, tanto estatales como comerciales, le permiten reducir su necesidad actual de importaciones y estabilizar el mercado global. La estrategia china busca mitigar la vulnerabilidad económica ante posibles interrupciones en el suministro energético.