China ha demostrado su capacidad e interés en el establecimiento de instituciones financieras como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII). Aunque el BAII aún no alcanza el tamaño del Banco Mundial o del Banco Asiático de Desarrollo, su creación es una clara señal de la creciente influencia china en la región. Esta iniciativa representa un desafío a las estructuras financieras globales tradicionales, marcando un nuevo capítulo en la geopolítica asiática. La inversión en infraestructura se ha convertido en una herramienta clave para la expansión de la influencia china a nivel continental. Esto podría remodelar las dinámicas de poder en Asia y más allá. La ambición de China se manifiesta en su voluntad de crear alternativas a las instituciones lideradas por Occidente.