El desarrollo de misiles anti-barco hipersónicos chinos, como el YJ-20, está fortaleciendo la capacidad de China para negar el acceso marítimo en la primera cadena de islas. Analistas señalan que esta nueva tecnología podría distraer a las fuerzas navales estadounidenses y de sus aliados en caso de un conflicto en el Estrecho de Taiwán. Un reciente video de CCTV mostró un destructor Tipo 052D disparando este misil hipersónico, demostrando el creciente poderío naval de China. Esta capacidad de ataque a la superficie representa un desafío estratégico para EE.UU. y sus aliados en la región. El objetivo principal sería dificultar la intervención de las fuerzas externas en un posible escenario de conflicto. La diversificación de estas plataformas de misiles incrementa la complejidad del panorama de seguridad en el Indo-Pacífico. El aumento de la capacidad china obliga a una reevaluación de las estrategias de defensa naval en la región.