A partir de septiembre, el hijo de Wang Ming, de 12 años, deberá asistir a la escuela en una ciudad distante 120 km de su hogar en Beijing. Wang y su esposa, originarios del noreste de China, residen en la capital desde hace más de 20 años, pero no han podido obtener un ‘hukou’, el registro de residencia necesario para acceder a servicios públicos como la educación y la atención médica. Este sistema de registro, conocido como ‘hukou’, ha sido históricamente una barrera para los migrantes internos en China. La reforma actual busca flexibilizar el acceso, pero existe preocupación de que la resistencia de los gobiernos locales pueda socavar estas modificaciones. La falta de ‘hukou’ limita el acceso a derechos fundamentales para millones de migrantes, impactando su calidad de vida y oportunidades. El caso de Wang Ming ejemplifica las dificultades que enfrentan muchos migrantes, incluso con empleo estable, para integrarse plenamente en las ciudades donde residen y trabajan.