China se enfrenta a una creciente industria dedicada a la protección de secretos y la contravigilancia. El Ministerio de Seguridad del Estado de China alertó recientemente sobre escenarios de espionaje sofisticados, como la transmisión de información confidencial mediante láseres que escanean ventanas durante reuniones. Este aviso se dirigió a departamentos gubernamentales y otras entidades, subrayando la vulnerabilidad a la interceptación de datos. La creciente preocupación se centra en la capacidad de obtener información sensible utilizando tecnologías aparentemente cotidianas, como los iPhones, que podrían ser utilizadas para detectar secretos. Esta situación ha impulsado el desarrollo de tecnologías de contravigilancia para proteger las comunicaciones y documentos sensibles, revelando un mercado en expansión dedicado a la seguridad de la información en China. El gobierno chino está tomando medidas para contrarrestar estas amenazas y asegurar la confidencialidad de sus operaciones.