China ha lanzado una nueva y severa campaña para reprimir el crimen organizado, lo que ha generado preocupación entre los abogados sobre posibles condenas injustas. El caso de Zeng Jianbin, un promotor inmobiliario de la provincia de Sichuan, ejemplifica esta inquietud; fue sentenciado a 20 años de prisión bajo la acusación de liderar una banda criminal. Zeng fue declarado culpable de nueve delitos, incluyendo alteración del orden público y destrucción intencional de propiedad. La severidad de su sentencia se basó en la naturaleza organizada de los presuntos crímenes. Sin embargo, la revisión de su apelación plantea dudas sobre la legalidad del proceso y la justeza de la condena. Esta campaña nacional de represión amplía la definición de “crimen organizado”, aumentando el riesgo de que individuos sean condenados injustamente. Abogados temen que la presión por resultados pueda comprometer el debido proceso legal.

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