China está expandiendo su experiencia en la recuperación ecológica, particularmente en la transformación de desiertos en tierras productivas. Durante décadas, el país ha luchado contra la desertificación, implementando técnicas innovadoras como la siembra de árboles resistentes a la sequía y la mejora de la calidad del suelo. Ahora, Beijing busca compartir este “manual” ecológico con otras naciones afectadas por la degradación de la tierra, especialmente a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Este esfuerzo incluye la transferencia de tecnología, capacitación y proyectos piloto en países de Asia Central, África y otras regiones. La iniciativa china se centra en soluciones basadas en la naturaleza y busca abordar tanto las causas como los efectos del cambio climático. El éxito de China en la reversión de la desertificación podría ofrecer modelos valiosos para la restauración ecológica a nivel mundial. Algunos observadores también señalan que esta exportación de conocimiento refuerza la influencia geopolítica de China.