El río Tumen, frontera natural entre China, Corea del Norte y Rusia, se ha convertido en un punto de fricción en las relaciones entre Beijing y Pyongyang. Un estrecho tramo del río, delimitado entre Corea del Norte y Rusia, impide a China el acceso a aguas internacionales, generando preocupación en el gigante asiático. China ha buscado, sin éxito aparente, persuadir a sus vecinos para que abran la vía fluvial. A pesar de la reciente cumbre entre los líderes chino y norcoreano, el tema no fue abordado públicamente en las declaraciones oficiales. Observadores señalan que la cuestión del río Tumen revela tensiones subyacentes en la cooperación bilateral. La falta de mención pública sugiere una sensibilidad diplomática en torno a este asunto estratégico.