Las autoridades chinas continúan una agresiva campaña anticorrupción, extendiendo ahora su enfoque al sector de la industria de defensa y, notablemente, al ámbito espacial. La operación, descrita como una "caza de tigres", se dirige a figuras clave dentro del programa espacial chino. Esta intensificación sugiere un esfuerzo por eliminar la corrupción de alto nivel y asegurar la integridad de sectores estratégicos. La campaña anticorrupción ya había afectado a otras áreas del gobierno y el ejército, pero ahora se centra en la tecnología de punta y la innovación. Analistas sugieren que esta medida también busca consolidar el control del Partido Comunista sobre industrias cruciales para el desarrollo nacional. La investigación apunta a garantizar la seguridad y el avance tecnológico del país.
