Los ministros de Relaciones Exteriores de China y Estados Unidos mantuvieron un tono cordial tras reunirse en Manila, enfocándose en la próxima visita del Presidente Xi Jinping a EE.UU. y dejando de lado las acusaciones de interferencia electoral por parte de Beijing. El ministro chino Wang Yi calificó las conversaciones como “pragmáticas, positivas y constructivas”. A pesar de ello, funcionarios estadounidenses como Marco Rubio reconocen que existen “grandes diferencias” que deben ser gestionadas. El encuentro sugiere un esfuerzo por ambas partes para mantener la estabilidad en la relación bilateral. La conversación se centró primordialmente en la logística y objetivos de la visita de Xi Jinping. Se busca un canal de comunicación abierto, incluso en medio de desacuerdos persistentes. Este diálogo representa un intento de evitar una mayor escalada de tensiones entre las dos potencias mundiales.

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