En una reciente exposición de tecnología policial en Beijing, empresas chinas presentaron equipos de inteligencia artificial diseñados para evaluar el estado físico, mental y emocional de los sospechosos. Estos dispositivos biométricos, según los fabricantes, permitirían a las fuerzas del orden predecir el nivel de riesgo que representa un individuo. El objetivo declarado es optimizar la eficiencia policial y reducir la necesidad de personal en un contexto de escasez de agentes. La tecnología busca analizar datos biométricos para complementar las investigaciones y potencialmente anticipar acciones. La exhibición, de carácter internacional, se centró en tecnología policial y antiterrorista. El desarrollo plantea interrogantes sobre privacidad y el potencial uso de estos sistemas en la aplicación de la ley.