El gobierno chino reforzará la supervisión de las empresas que procesan datos considerados importantes, a partir de agosto. Esta medida busca aumentar el control estatal sobre la información estratégica. La nueva regulación implica una evaluación de riesgos obligatoria para estas compañías. Se espera que afecte a un amplio espectro de sectores, incluyendo tecnología y finanzas. Las empresas deberán someterse a revisiones de seguridad y cumplir con estrictos protocolos de protección de datos. El objetivo declarado es salvaguardar la seguridad nacional y prevenir fugas de información sensible. Esta política refleja la creciente preocupación de China por la soberanía de los datos.