China ha implementado restricciones significativas al uso de drones civiles en áreas urbanas, incluyendo ciudades como Shanghái. Esta medida, que limita las espectaculares tomas aéreas que antes definían el mercado chino de drones, responde a crecientes preocupaciones de seguridad. Si bien las autoridades no lo han confirmado explícitamente, algunos analistas sugieren que la guerra en Ucrania y el uso de drones en el conflicto podrían haber influido en la decisión. La restricción nacional busca mitigar posibles amenazas y garantizar la seguridad pública. Esta política impacta un mercado que antes era uno de los más grandes y dinámicos a nivel mundial. El endurecimiento de las normas refleja una nueva priorización de la seguridad sobre la innovación y el ocio en el espacio aéreo urbano.