El Ministerio de Comercio de China ha rechazado las acusaciones de Estados Unidos sobre el trabajo forzado en la región de Xinjiang. Pekín insiste en que se opone firmemente a cualquier forma de trabajo forzado. Según el gobierno chino, Xinjiang es una región estable y próspera, sin evidencia de prácticas laborales coercitivas. Las declaraciones de China llegan como respuesta a las preocupaciones estadounidenses sobre posibles abusos contra los derechos humanos en la zona. El gobierno chino defiende que la situación en Xinjiang es normal y que las acusaciones son infundadas. China busca contrarrestar la narrativa estadounidense y reafirmar su posición sobre la región.

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