China inauguró un laboratorio de computación óptica de alto nivel en Shanghái en junio, tras recientes avances que podrían sortear las restricciones estadounidenses al desarrollo de su inteligencia artificial. La computación óptica, priorizada a nivel nacional hace una década, utiliza fotones – partículas de luz generadas por láseres – para transmitir y procesar datos, a diferencia de los chips de silicio tradicionales. El año pasado, China inició una producción limitada de chips fotónicos de diseño propio. Esta tecnología podría permitir a China superar a Estados Unidos en el campo de la IA, ofreciendo mayor velocidad y eficiencia energética. Expertos sugieren que la computación óptica representa una alternativa estratégica para el país asiático, dada la dificultad de acceder a tecnología de chips avanzada debido a las sanciones. El desarrollo de estos chips es crucial para aplicaciones en áreas como el aprendizaje automático y el procesamiento de datos a gran escala.