China ha comenzado a realizar investigaciones del entorno marino en las aguas situadas al este de Taiwán como una estrategia para ejercer su jurisdicción. Según los informes, Pekín planea intensificar estas actividades de monitoreo y exploración en la región. Esta medida se interpreta como un intento de consolidar el control territorial sobre zonas marítimas disputadas. El despliegue de recursos técnicos para el estudio del océano sirve como justificación legal para sus reclamaciones. Estas acciones incrementan la tensión geopolítica en el Estrecho de Taiwán y sus alrededores. El gobierno chino sugiere que estas operaciones serán más frecuentes y sistemáticas en el futuro cercano. El objetivo final es fortalecer la presencia administrativa y operativa de China en el área.