Durante conversaciones en Bruselas, China indicó a la Unión Europea su disposición a explorar medidas para disminuir su considerable superávit comercial con el bloque. El ministro de Comercio chino, Wang Wentao, comunicó al jefe de comercio de la UE, Maros Sefcovic, la voluntad de considerar acuerdos de compra de productos europeos. Los debates incluyeron la posible reducción de aranceles a productos fabricados en la UE, lo que representa una señal poco común de reconocimiento por parte de China. Este gesto se produce en un momento en que Bruselas adopta una postura más firme en sus relaciones comerciales con Beijing. La discusión representa un intento de abordar el desequilibrio comercial, que actualmente asciende a miles de millones de euros diarios. La UE busca un acceso más equitativo al mercado chino y una competencia más justa. Este diálogo podría marcar un punto de inflexión en la relación comercial entre China y la Unión Europea.