Estados Unidos está reubicando sus activos militares más valiosos en Asia, específicamente en Guam, un territorio insular en Micronesia, buscando alejarlos del alcance de la mayoría de los misiles convencionales. Sin embargo, esta estrategia no representa una solución definitiva ante el creciente poderío militar chino. Según el South China Morning Post, China ha desarrollado en secreto enjambres de misiles con capacidad para alcanzar portaaviones estadounidenses a una distancia de hasta 3.000 kilómetros. Este desarrollo transforma la distancia en un factor menos protector y la dispersión de fuerzas en una vulnerabilidad. La nueva capacidad china complica significativamente las operaciones navales estadounidenses en la región. El ejército chino considera que la dispersión de las fuerzas estadounidenses, lejos de ser una ventaja, presenta un nuevo desafío estratégico. La situación plantea un cambio en la dinámica de poder en el Pacífico.
