La armada china está desarrollando un nuevo sistema de artillería naval que utilizará proyectiles de 155mm, convirtiéndose en el cañón naval más grande actualmente en desarrollo. Este movimiento sorprende en una era dominada por misiles de precisión y drones autónomos en la guerra naval. Recientes pruebas en el mar, realizadas desde un buque de guerra experimental, indican que el sistema se acerca a su despliegue operativo. Analistas sugieren que esta decisión podría responder a la necesidad de complementar las capacidades existentes y proporcionar una opción de fuego más económica para ciertos escenarios. El resurgimiento de la artillería de gran calibre podría indicar un cambio en la estrategia naval china, buscando un equilibrio entre tecnologías modernas y armamento tradicional. Se desconoce el impacto exacto que tendrá este nuevo sistema en el equilibrio de poder naval regional y global.