China ha expresado su preocupación y exige que se protejan sus intereses económicos en Venezuela, tras el reciente acuerdo petrolero entre Estados Unidos y la administración de Delcy Rodríguez. Pekín señala que la mayoría de los campos petroleros asignados en el acuerdo eran previamente operados por empresas rusas y chinas. Esta situación genera inquietud en el gobierno chino, que considera esencial salvaguardar sus inversiones preexistentes en el sector energético venezolano. La nota de la Casa Blanca confirma el control previo de Rusia y China sobre estos yacimientos. China busca garantías de que el nuevo acuerdo no afecte negativamente su participación en la producción y explotación de petróleo en Venezuela. El gobierno chino está evaluando sus opciones y buscando un diálogo con todas las partes involucradas para asegurar la continuidad de sus proyectos. El reclamo chino añade una nueva capa de complejidad a la situación petrolera venezolana.

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