Taiwán ha respondido con firmeza a la reciente finalización de patrullas de la guardia costera china en las aguas cercanas a sus costas. Pekín anunció que las patrullas, que incluyeron la inspección de 198 embarcaciones y la corrección de infracciones en tres de ellas, habían concluido. Taiwán considera estas acciones como una violación de su soberanía y ha reiterado que no tolerará tales incursiones. La isla, que China considera una provincia rebelde, insiste en su derecho a la autodeterminación y a la defensa de su espacio marítimo. El gobierno taiwanés no ha proporcionado detalles sobre las supuestas infracciones detectadas por la guardia costera china. Este incidente subraya la persistente tensión entre ambas partes y la delicada situación en el Estrecho de Taiwán.