El grupo de ataque del portaaviones Liaoning de China completó más de 40 días de entrenamiento en alta mar, regresando a su base en Qingdao. Durante el despliegue, se realizaron ejercicios de combate que incluyeron tácticas novedosas, como la cooperación con aviones cisterna terrestres y la coordinación con un buque de asalto anfibio. Estas maniobras buscan fortalecer la capacidad de combate de la marina china, según informó la televisión estatal CCTV. Los ejercicios se llevaron a cabo en múltiples escenarios y se enfocaron en mejorar la interoperabilidad entre diferentes unidades navales. Analistas sugieren que estas pruebas evalúan la capacidad de China para sostener operaciones navales extendidas y proyectar poder a mayor distancia. El entrenamiento subraya el creciente enfoque de China en modernizar y expandir su fuerza naval.