China ha prohibido a sus organismos públicos la adquisición de productos de 46 empresas estadounidenses, incluyendo fabricantes de armamento y aeronáutica. Esta medida representa una ampliación de las restricciones previamente anunciadas por Pekín, en respuesta directa a acciones tomadas por Washington. La lista de empresas afectadas no ha sido publicada en su totalidad, pero se confirma que incluye a compañías del sector de defensa. El gobierno chino justifica estas restricciones como una represalia ante las sanciones impuestas por Estados Unidos. Esta decisión intensifica las tensiones comerciales y políticas entre las dos potencias mundiales. Analistas sugieren que la medida podría afectar las operaciones de las empresas estadounidenses en el mercado chino. Se espera que Washington responda a estas nuevas restricciones en los próximos días.
