La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y China han instado a una solución duradera para el conflicto en Medio Oriente, comprometiéndose a fortalecer la cooperación en seguridad energética. Esta declaración conjunta se produjo tras una reunión en Manila entre los cancilleres de la ASEAN y su homólogo chino, en un contexto de crisis energética global. El cierre del Estrecho de Ormuz ha provocado un aumento de precios y escasez en el Sudeste Asiático. Filipinas ya ha declarado una emergencia energética nacional. La colaboración se centra en estabilizar el suministro y mitigar el impacto económico regional. Ambos bloques buscan diversificar las fuentes de energía y reducir la dependencia de factores externos inestables. Esta alianza estratégica busca, también, promover un diálogo pacífico en la región de Medio Oriente.