China acusó este viernes a servicios de inteligencia extranjeros de utilizar tortugas marinas para espiar y recopilar información sensible en sus aguas territoriales. Según las autoridades chinas, estos reptiles habrían sido modificados para cartografiar los fondos marinos y recolectar datos estratégicos. La denuncia se centra en la presunta utilización de tortugas como plataformas de espionaje encubiertas. Pekín no ha especificado qué países estarían detrás de esta supuesta actividad. Esta acusación se produce en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas en la región del Mar de China Meridional. Las autoridades chinas afirman estar investigando el alcance de esta presunta operación de espionaje. La práctica, de confirmarse, representaría una nueva y sofisticada táctica de inteligencia.