El gobierno alemán reconoce la posibilidad de que infraestructuras críticas del país puedan ser paralizadas remotamente a través de componentes fabricados en China. A pesar de esta preocupación, las autoridades admiten no tener una visión clara de la situación y del alcance real de la amenaza. El político verde Anton Hofreiter ha expresado que este escenario confirma sus peores temores sobre la dependencia tecnológica de China. La falta de un análisis exhaustivo de la situación genera inquietud en relación a la seguridad nacional. Se desconoce qué tipo de componentes específicos representan el mayor riesgo y qué medidas se están considerando para mitigar la amenaza. El debate sobre la seguridad de las cadenas de suministro y la necesidad de diversificación se intensifica en Alemania. La situación plantea interrogantes sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras ante posibles ataques cibernéticos o sabotajes.