El artículo analiza un fenómeno reciente en Chile donde tanto la izquierda como la derecha están mostrando una creciente unidad, no por acuerdo, sino por la necesidad de defenderse mutuamente de sus oponentes. Tras años de crisis política, protestas sociales y fallidos intentos de reformas constitucionales, ambos sectores políticos han priorizado la cohesión interna sobre la resolución de sus diferencias. Cristóbal Karle argumenta que esta dinámica de polarización puede obstaculizar la emergencia de nuevas opciones políticas en Chile. Esta situación podría perpetuar los problemas subyacentes que desencadenaron el malestar social. La focalización en la defensa de los grupos internos podría llevar a que los problemas de fondo que motivaron el descontento en Chile permanezcan sin solución. En resumen, la unidad en la defensa del propio bando se vuelve más importante que el avance en soluciones concretas para Chile.