Desde 1993, la Ley Indígena chilena ha permitido la restitución de más de 206,670 hectáreas a comunidades Mapuche. Un estudio reciente indica que esta restitución ha tenido un impacto limitado en la cobertura forestal general. Se ha observado una disminución de las plantaciones comerciales y un ligero aumento de los pastizales agrícolas, lo que resalta la revitalización de prácticas económicas tradicionales. La investigación subraya la importancia de equilibrar la gestión de los derechos territoriales indígenas con la conservación del medio ambiente. Los hallazgos sugieren que las estrategias de manejo de tierras deben adaptarse a las necesidades y prácticas de las comunidades Mapuche. Esta situación pone de manifiesto la necesidad de enfoques diferenciados para la restauración ambiental y el respeto a los derechos ancestrales.